Abriendo Grietas: Del poder especulador al poder de la ciudadanía.

El mundo se divide entre quienes están arriba y quienes están abajo, entre los hombres y las mujeres, entre lo masculino y lo femenino, entre el primer mundo y el resto de mundos, entre los ricos y los pobres, entre aquellos que tienen la piel blanca y los que tenemos otro tono de piel, entre los expertos y los ciudadanos, entre quienes emiten discursos y quienes son invitados como público. Cuando pensamos en hacer participación ciudadana en planes y proyectos urbanísticos nos atraviesan todas estas categorías, pero una de ellas predomina sobre las demás: los expertos frente a los ciudadanos.

Los dispositivos de participación ciudadana en procesos de planificación y gestión urbanas se enmarcan en un contexto dónde los expertos (arriba) se autoproclaman autores de la ciudad y los ciudadanos quedan relegados al papel de actores de la ciudad (1). La inserción de dispositivos de participación ciudadana en urbanismo, abre una grieta y supone la posibilidad de transformar el estatus quo del quehacer urbanístico. Ensanchar esa grieta supone revertir las posiciones dadas, colocando a los ciudadanos en la posición de autores y a los expertos y técnicos en un papel de escucha activa.

Puete_RíoLa tarea no es fácil y las resistencias son múltiples, para actuar sobre esas resistencias lo primero que debemos hacer es identificarlas, nombrarlas, sólo así podremos actuar sobre ellas y diseñar dispositivos de participación que tengan por objetivo modificar y revertir el estatus quo de la disciplina urbanística.

A continuación se identifican algunas de esas resistencias:

1ºResistencia: el urbanismo se sostiene sobre un lenguaje frontera. La práctica urbanística se caracteriza por ser una disciplina con un lenguaje plagado de tecnicismos, tales como: edificabilidad, factor de ocupación del suelo, densidad edificatoria, planimetría, construcción sobre rasante, traza urbana, tejido urbano, zonificación, punto focal, estructura urbana, banda de circulación, área de soporte territorial, etc. Estos tecnicismos convierten al lenguaje propio de la disciplina en un lenguaje frontera que impide al no experto entrar en la discusión sobre el tema a tratar, ya que el marco del debate se encuentra repleto de términos incomprensibles para el ciudadano no experto.

2ºResistencia: el urbanismo es una ciencia. Nos remitimos a las reflexiones compartidas por F. Chalmers (filósofo de la ciencia) en su libro ¿Qué es esa Cosa llamada Ciencia? Dónde afirma que la producción de conocimiento científico tiene lugar siempre dentro de un contexto social en el que esta finalidad se interrelaciona con otras prácticas que persiguen objetivos distintos, tales como propósitos personales o profesionales de los científicos, las finalidades económicas de las instituciones que proporcionan fondos, los intereses ideológicos de diferentes grupos religiosos o políticos, etc.(2) Muchas veces encontramos argumentos técnicos, ya que el saber de la disciplina urbanística descansa sobre los cuerpos de los técnicos – arquitectos, ingenieros, geógrafos, paisajistas, sociólogos, etc.-, que ocultan decisiones que son de índole política. Por ejemplo: Cuando privilegiamos el espacio del automóvil, sobre el espacio de los peatones, estamos condicionando las formas de desplazamiento de los habitantes, además de hacerle el juego al lobby político de las grandes corporaciones de automóviles.

3º Resistencia: La ciudad como principal mercancía con la que comerciar. El instrumento más poderoso con el que cuenta un gobierno local para imprimir su huella en la ciudad es el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Su redacción supone una de las grandes actuaciones que puede llevar a cabo un gobierno local dentro de sus competencias. El PGOU es el instrumento que dota de marco a las actuaciones urbanísticas de una ciudad, a través de él se delimitan el suelo donde se puede construir, así como las zonas y áreas donde no se puede construir, se señalan los edificios, espacios y jardines que no pueden ser alterados por constituir parte del patrimonio de una ciudad y se establecen los lineamientos de actuación de la política urbanística. Su redacción suele ser encargada a un grupo de expertos, ya que es un documento de carácter técnico. No obstante si queremos movilizar a la ciudadanía y hacerla responsable de las derivas que adopte la urbanización de la ciudad, es imprescindible que los gobiernos locales, acometan la tarea de reformular sus PGOU e inserten en su revisión y/o redacción dispositivos de participación.

(1) Ariel Gravano, 2011: Imaginarios urbanos y facilitación organizacional: estudio comparativo de casos. Expuesto en IX Reunión de Antropología del MERCOSUR, en Curitiba, Brasil en el Grupo de Trabajo “Imaginários urbanos: imagenes e memória coletiva em sociedades complexas”.

(2) Alan Francis Chalmers, 1976: ¿Qué es esa Cosa llamada Ciencia?. Siglo XXI Editores S.A

Un pensamiento en “Abriendo Grietas: Del poder especulador al poder de la ciudadanía.

  1. Paula, lo primero, me han hecho mucha gracia tus primeras palabras de este post, con las divisiones en dos de la humanidad, porque yo también acostumbro a usarlas como argumento retórico: yo suelo añadir la división de los humanos entre los somnes y los insomnes, los que no dormimos bien.. Pero desde luego existe esa que tú dices entres intervinientes expertos y público que escucha, por cierto que escucha que le hablen de sí mismo. Lo primero que debería cambiar en mesas de participación es la disposición de las sillas, más bien ponerlas en corro.
    Otra cosa que añado es que no se puede empezar la participación cuando ya está todo el pescado vendido, cuando se tienen documentos y acuerdos cerrados, o conflictos planteados. Los tiempos son importantes: ya no estamos en cuando se presentaban documentos cerrados y finitos a “información pública” pero todavía se asemeja.
    Espero que remuevas actitudes

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