Claves para el diseño de dispositivos de participación ciudadana para la gestión y planificación urbana.

El pasado miércoles 18 de febrero, asociaciones ciudadanas, de vecinos y expertos presentaron ante el Ayuntamiento de Madrid una carta solicitando una audiencia con la alcaldesa, Manuela Carmena, para reclamar su mediación en el proceso participativo abierto desde la institución para la reforma de la Plaza España.

18 Asociaciones, entre ellas: Madrid, Ciudadanía y Patrimonio, la FRAVM, Plataforma Salvemos el edificio España y la Coordinadora de Asociación de Vecinos Madrid Centro, reclamaron ser tenidas en cuenta dentro del proceso participativo para la remodelación de la Plaza España, proceso del que se han desmarcado por considerarlo legitimador de decisiones tomadas desde arriba y por varias falencias del mismo que se recogen en la carta.

Este desencuentro entre organizaciones de la sociedad civil y las Concejalías de Urbanismo y Participación Ciudadana encargadas de llevar adelante el proceso “participativo”, es el resultado de un modelo de participación no consensuado con la ciudadanía, que ha diseñado un dispositivo de participación individualizada (los ciudadanos participan a través de un cuestionario que se cumplimenta de forma individual) y que relega los espacios de reflexión a debates abiertos dirigidos a sectores expertos, como es el caso del primero de estos debates celebrado el pasado jueves 11 de Febrero en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM).

Ante la torpeza metodológica del modelo de participación implementado para la reforma de la Plaza España dedico las siguientes líneas a esbozar 5 claves para generar dispositivos de participación capaces de devolver el protagonismo a la sociedad civil organizada, que ha venido luchando y defendiendo un modelo de ciudad para Madrid más amable y sostenible para sus ciudadanos, priorizando a la ciudadanía frente intereses de inversión.

Diálogo1ª Clave: Tanto expertos como la sociedad civil organizada reclaman la puesta en marcha de espacios de reflexión permanentes y vinculantes, a los que podemos llamar Foros Permanentes de Participación, desde donde consensuar un modelo de ciudad para Madrid. En palabras del reconocido Sociólogo Urbanista F. Ascher, desde las instituciones se deben establecer dispositivos donde se elaboren, discutan, negocien y hagan avanzar planes y proyectos urbanos, apostando por un urbanismo reflexivo, participativo y de consenso. (François Ascher, “Les Nouveaux Compromis urbains”, Éditions de l’Aube, 2008)

2ª Clave: Representación de todos los actores: expertos, asociaciones ciudadanas y actores afectados. Construyendo espacios de encuentro y cooperación entre la ciudadanía, las instituciones y los técnicos expertos. Estos espacios deben tener la capacidad de involucrar al mayor número de actores posible desde los que tienen competencias legislativas, pasando por los interesados y los afectados, incluyendo también a aquellos actores que puedan bloquear el proceso.

3ª Clave: Uno de los objetivos debe ser el empoderamiento y fortalecimiento de la sociedad civil organizada. Parece haber consenso en qué el objetivo primordial de los procesos participativos es que la planificación y la gestión de nuestras ciudades se hagan por y para la gente, reconociendo y fomentando la capacidad auto-organizativa de la ciudadanía y la capacidad de dialogar de las instituciones.

4ª Clave: Articulación de dispositivos presenciales y electrónicos a lo largo del proceso. Destinar dispositivos electrónicos para facilitar la participación ciudadana y dispositivos presenciales para convocar a expertos, resta más que sumar al objetivo de empoderamiento ciudadano que se busca con la implementación de procesos de participación ciudadana. Proponemos implementar dispositivos de participación electrónica a modo de panel para convocar la presencia de expertos y dispositivos presenciales para generar espacios de encuentros con la ciudadanía.

5ª Clave: ¿Cómo gestionar el conflicto? Es habitual que ante un problema a resolver se presenten intereses contradictorios y en conflicto, buscar el máximo consenso posible en el diseño del dispositivo de participación ciudadana facilita la construcción de diálogo y consenso como forma de afrontar los desencuentros entre actores e intereses diversos.

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