Retos locales: nuevas formas de hacer ciudad

Los nuevos tiempos demandan la implementación de procesos participativos para que la ciudadanía en su conjunto piense y tome decisiones sobre el modelo de ciudad que desean habitar.

2014-01-10 15.15.24Los nuevos gobiernos locales tienen como uno de sus mayores retos romper con un modelo de producción de ciudad que entiende la ciudad como mercancía y que piensa la intervención en la ciudad desde las lógicas mercantilistas. En España este modelo nos condujo a una crisis económica cuya manifestación más palpable fue el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008 y el urbanismo como práctica por excelencia de la corrupción.  En este contexto de crisis del urbanismo, se abre la posibilidad y la necesidad de pensar la ciudad integrando el punto de vista de los ciudadanos. Sin embargo, las herramientas tradicionales, para llevar a cabo la planificación y gestión de las ciudades, continúan instaladas en la lógica del paradigma imperante en el quehacer urbano: la Planificación Estratégica.

Pensar e intervenir en las ciudades es un hacer que en los últimos años han venido desarrollando los saberes expertos en la cuestión urbana: arquitectos, ingenieros, geógrafos, paisajistas, sociólogos y antropólogos, componen un crisol de saberes que utilizan lenguajes cargados de tecnicismos que dificultan la participación de la ciudadanía en los propios procesos de planificación-gestión de las ciudades. El reto que hoy en día tienen tanto los gobiernos locales, como estos saberes expertos es ser capaz de convertirse en dispositivos de escucha, además de comunicar de forma sencilla y entendible, para el más común de los mortales, preguntas y tomas de decisiones, tradicionalmente disfrazadas de cuestiones técnicas, y llevarlas a la debate público, arena donde se juega, su verdadera naturaleza, que no es otra que la de las decisiones políticas.

No es tarea fácil ni sencilla revertir la lógica con la que se ha venido funcionando en el ámbito urbanístico durante el último siglo, no obstante es la clave para caminar hacia nuevos modelos de democracia que apuesten por una democracia más directa y que busquen empoderar a la ciudadanía y devolverle su capacidad de decisión.  Los intereses económicos han estado imponiendo su propia voz en la configuración de nuestras ciudades. Hoy en día encontramos una grieta en el sistema y  la oportunidad de devolver a los ciudadanos esa voz y votos robados, insertando dispositivos de participación en la planificación y gestión de las ciudades.  

Las formas más poderosas de participación en la redacción de planes y proyectos urbanos encuentran una multiplicidad de dispositivos en las que apoyarse. A modo de ejemplo, algunos de ellos pueden ser: la encuesta deliberativa, la formación de espacios de deliberación con la ciudadanía organizada, la inserción de dinámicas participativas en el diseño de parques y plazas, la puesta en juego de mecanismos de facilitación organizacional para la redacción o revisión participada de los Planes de Ordenación General Urbana (entre otros).

El éxito y fracaso de estas nuevas herramientas para hacer ciudad pasará por la capacidad de los gobiernos locales de instaurar estas prácticas en la lógica de la administración local de forma permanente. Este reto necesita apoyarse en las nuevos dispositivos metodológicos, que sean capaces de vincular las nuevas herramientas de participación digital que las nuevas tecnologías ofrecen a la ciudadanía, con espacios de deliberación que impulsen la construcción de consensos amplios sobre los nuevos modelos de ciudad que demandan los ciudadanos.

Si conseguimos poner en práctica estas herramientas, no sólo habremos dado un gran paso hacia la construcción de nuevos paradigmas urbanos, sino que estaremos impulsando lo que David Harvey llamó Ciudades Rebeldes, impulsando una ciudadanía más empoderada y responsable hacia su entorno, con capacidad de hacer valer sus deseos sobre el modelo de ciudad que quieren habitar.

Referencia Fotografía: “No se puede comprar mi dignidad en el mercado y tampoco voy a ponerla en venta en el futuro. Por esa razón es que estoy de pie” (Firmado Cilan) El Morrinho fue creado y montado en 1997 por jóvenes residentes de la comunidad Pereira da Silva en Orange. En él se plasman las narrativas de los residentes y la experiencia cotidiana inevitable de la violencia. @MuseuArteRio #morrinho www.gemeladesign.com

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